Manuel Santolaya
Un vino de Villamediana de Iregua
La Galga Culebra es el primer vino de Manuel Santolaya, cuarta generación de una familia vinculada a la viña en Villamediana de Iregua.
Un proyecto que parte de una historia familiar para construir una identidad propia: contemporánea, elegante y profundamente ligada a su origen.

Culebra era una de las galgas de Agustín, el bisabuelo de Manuel.
Un nombre que permanecía en la memoria familiar y que terminó dando nombre a este primer vino.
Así, La Galga Culebra conecta directamente el presente con el origen de esta historia.
No es un nombre inventado para una marca.
Es un nombre que ya formaba parte de ella.
La Galga Culebra nace de una familia que lleva generaciones trabajando la viña en Villamediana de Iregua.
El proyecto de Manuel supone continuar ese legado desde una nueva perspectiva: elaborar su propio vino y construir una identidad que recogiera todo lo que hay detrás de esa botella.
No queríamos hacer una marca que simplemente hablara de tradición.
Queríamos encontrar una forma actual de contarla.


La identidad parte de una referencia muy concreta: la primera etiqueta que diseñó el padre de Manuel para uno de sus vinos.
En ella encontramos una orla que decidimos recuperar como punto de partida para la nueva etiqueta.
La reinterpretamos, simplificándola y llevándola hacia un lenguaje más actual, sutil y elegante.
El resultado mantiene ese vínculo con la historia familiar, pero sin convertirlo en una estética nostálgica.
La orla se integra en la nueva etiqueta mediante golpe seco, convirtiéndose en un detalle que no se descubre a primera vista, sino que aparece con la luz, con la cercanía y al tocarla.
Esta búsqueda de una etiqueta más sensorial se extiende también al nombre, trabajado con relieve y stamping negro brillante, creando diferentes niveles de textura y reflejo sobre el papel.
El resultado es una etiqueta sobria a primera vista, pero llena de pequeños detalles que se van revelando poco a poco. Una etiqueta pensada no solo para verse, sino también para tocarse y descubrirse.



